Una de las cosas que más me gustan en verano es encontrar en el mercado calabaza de verano (sí, esa alargada). Es menos intensa de sabor que la de invierno, por eso es perfecta para hacer sopa, cremas y purés.
INGREDIENTES
- 1/2 calabaza de verano (aproximadamente 1 Kg)
- 1 calabacín mediano
- 1 cebolla
- 3 ramitas de tomillo fresco
- 1 trozo pequeño de anís estrellado
- 1 cucharadita (de café) de sal
- Un chorrito de aceite de oliva
- 6 tazas de agua
- 2 cucharadas soperas de leche de arroz
- 4 pellizcos de sal
ELABORACIÓN
- Cortamos las verduras a dados. Sofreímos durante 15 minutos la calabaza, la cebolla y el calabacín (con la piel) y agregamos la cucharadita de sal.
- Un a vez pasado el tiempo, vemos que la calabaza está más tierna, es la hora de añadir el agua a temperatura ambiente. Añadir el anís estrellado también.
- Hervir durante 15-20 minutos más. Cuando apaguemos el fuego, poner las ramitas de tomillo. Si os gusta mucho su sabor, quitar la rama principal y picar un poquito las hojas, así las dejáis dentro, sino retirarlas a los pocos minutos, pues el calor les sacará todo su aroma y sabor. No echéis el tomillo al principio de la cocción porque con el vapor se perderán todos sus aceites esenciales.
- Antes de triturar toda la verdura y pasarla por el chino, quitamos casi todo el caldo y lo reservamos. Vamos triturando las verduras y añadiendo caldo hasta que veamos que la consistencia es suave y cremosa, pero sin llegar a estar líquida. Después pasarlo por el chino para quitar los grumos que puedan haber. Añadir la leche de arroz y la sal y batir todo.
- Por otro lado, freír las papas de yuca. Se consiguen cortando hojas final con un cuchillo convencional. Elegir sobre todo la parte final de la yuca, porque en medio tiene como un nervio fibroso que se va haciendo fino a medida que llega a la punta.
- Decorar con crema de almendra encima y las papas de yuca.
Es una crema muy energizante. Se toma templada por la estación del año en la que estamos, aunque también se puede tomar caliente si se prefiere.